Dando vueltas a los sueños

Charlábamos, como otras veces, de los temas que nos pasan por la cabeza o por el corazón.
Alguién habló de los sueños. La calle -dijo- está llena de sueños rotos. Todas las personas que viven en la calle, tuvieron un día sus propios sueños, sus proyectos de vida -formar una familia, construir un hogar...- pero aquellos sueños se rompieron.
Tal vez fué por causa de un golpe de la vida, o una sucesión de golpes, o un error, una decisión equivocada, un fallo de esos que tenemos todas las personas pero que, a algunas -tal vez más débiles, más frágiles- nos llevan al alcohol, a las drogas, a otras ataduras y cadenas, al fin de nuestras relaciones, a la soledad, al mal sueño de la calle.
Si, la calle es un mal sueño, no solo para quienes vivimos o hemos vivido en ella, sino para quienes nos miran al pasar con miedo de que también a ellos pueda ocurrirles lo mismo, la pesadilla de que puedan perder su trabajo, su familia, su hogar.
Pero, quienes queremos salir de la calle necesitamos los sueños, necesitamos motivos para cambiar, para romper las ataduras, para levantar la losa de la soledad, del abandono.
Nuestros sueños no son fantasías inalcanzables. Queremos, primero que nada, paso a paso, estar bien, hacernos fuertes, recuperar nuestra autoestima como personas, llegar a conocernos, curar nuestro cerebro y nuestro corazón dañados.
Soñamos con la salud física y mental, con encontrar un trabajo, una actividad que nos permita ganarnos la vida (una pequeña tienda de zapatos, una escuela para perros, practicar la pintura, un negocio de electricidad y chapuzas varias...), y nos permita tener una casa, un techo, un espacio que podamos convertir en un hogar. Porque en todos nuestros sueños hay un hogar y una familia, una pareja -"la mujer que amo"-, unos hijos... los afectos que perdimos por el camino.
Y también, otro sueño, es ser útiles, poder ayudar de alguna manera a otras personas que, como me he encontrado yo, se encuentran ahora en la calle.
¿Lo veis? No son grandes sueños, sino humildes y cercanos.
Esta jodida sociedad nuestra nos impone necesidades y objetivos que no son fundamentales, que son artificiales, puras mentiras: consumir, acumular, tener más... Esta sociedad mentirosa nos repite aquello terrible de "tanto tienes, tanto vales". Pero nosotros sabemos que, satisfechas las necesidades básicas, son otros los sueños que hay que perseguir.
Por que los sueños, para alcanzarlos, hay que perseguirlos. Hay que tener ilusión, motivación, ganas. Hay que querer, en todos los sentidos de la palabra.
Por eso es tan importante -dice alguien- saber lo que quieres, dibujar tus sueños, definirlos, concretarlos.
Los sueños se consiguen paso a paso, día a día, con constancia, con perseverancia, y -siempre- con esfuerzo. Tenemos que ejercitar la musculatura de nuestros sueños, hacerlos sólidos y fuertes, hacernos fuertes para buscarlos, para perseguirlos, para alcanzarlos.
Que así sea.


En la conversación participamos  
Antonio, Manuel, Guillermo, Juan Diego, Carlos y Fernando.   

Encuentro con mi interior

Desde el momento en que fui consciente de mi hundimiento personal, empecé a estudiar las diferentes formas de salir a flote. En el camino me encontré con innumerables obstáculos.
 Empecé a meditar utilizando alguna técnica de yoga.
Lo primero que me hizo cambiar, fue el ser consciente de que tenía que aprender a conocerme  a mi mismo, comunicarme con mi Ser, con mi yo interior.
Desde ese momento los cambios empezaron a sucederse, primero con lentitud y poco a poco con mayor rapidez y precisión.
Empecé a ver los días con sol, las fuentes de agua, el ir y venir de las personas, los animales…
Sentía todas las cosas como grandes maravillas, sentía la vida. Desde ese momento todo cambio, mi vida se torno mas tolerante, paciente y ese es uno de los trabajos que mas esfuerzo me cuesta, y mejores resultados estoy obteniendo.
Una cosa muy importante y sin ella no habría podido seguir este camino, fue la ayuda del centro Luz y Sal, y Crisolo (caballero hospitalario)
                                                                                                       Carlos L.P.Q.

MUSICOS DE CÁDIZ.EN LA CALLE

Se han reunido sin haber quedado, por pura casualidad,varios musicos de Cádiz, en la Plaza del Mentidero, y han pasado un buen rato.
Han hecho una versión del tangillo de Cádiz improvisada, espero que os guste.
Tania la morenita al timbal, Nacho a la flauta y Pepe y Juanlu de Cádiz a las guitarras.


Cambia desde dentro

En un proceso de recuperación, después de un naufragio personal, el proceso de encontrarse a uno mismo es un trabajo que empieza desde el querer (yo quiero cambiar).
Cuando nos damos cuenta y miramos hacia atrás, vemos que algo no esta bien. Para comprender que es lo que no esta bien, tenemos que mirar dentro de uno mismo. Empezaremos a ver contradicciones y preguntarnos: ¿por qué? ¿qué necesidad tengo de esto si la culpa no es mía?
Si buscas respuestas te darás cuenta de que -para entender a los demás- primero te tienes que entender a ti mismo.
Es difícil ya que hemos alimentado el miedo, la rabia, el ego... por diferentes motivos y no hemos sabido que así nos hacíamos daño a nosotros mismos. Esto lo hemos hecho durante años y ahora empezamos a trabajar nuestro interior.
Si ponemos en una balanza lo conocido y lo que estamos aprendiendo, veremos claramente que la balanza cae por su propio peso hacia lo conocido. Pero ahora sabemos que hay cosas que no están bien y nuestra amiga duda entra en acción. Lo que tenemos que hacer es tratarla como a una amiga, entenderla y ver que nos enseña con eso y con el trabajo personal, poco a poco, iremos viendo respuestas.
Respuestas que, unas, apareceran enseguida y otras llevaran un tiempo. Lo que si es cierto es que el trabajo hay que hacerlo con mucha paciencia y sin dejar a nuestro yo conocido que se vuelva a adueñar de nuestra vida, cosa que ya sabemos las consecuencias que nos trae.
Siempre que surja la duda, por muy convicente que parezca.
Carlos L.P.Q

Una experiencia y un consejo

Pensamiento: Tu di lo que quieras, yo me quedare con lo mejor para mi. Lo demás, lo libero.
Hay personas que tienen una actitud de superioridad y nada mas lejos de la realidad. Nadie es superior a nadie.
Si nos fijamos en las palabras nos damos cuenta de su vida y de los sucesos que, conforme a sus pensamientos, han de llegar.
La vida es como es y eso no lo podemos cambiar. Lo que si podemos cambiar es a nosotros mismos, y con ello adquirir una vida mas equilibrada  y mas feliz.
Liberar es una de las mejores cosas que podemos hacer en los sucesos traumáticos de nuestra vida.
Si una persona nos irrita no hay que pensar en ello, hay que decir "yo te libero de mi vida, te dejo marchar, déjame ir". 
Nos tenemos que mantener en el centro, obteniendo así el equilibrio. De esta manera se ve todo mas claro y tenemos una mayor capacidad de entendimiento, pudiendo así elegir el camino mas apropiado.
Recuerdo en el tiempo que estuve en la cárcel en Uruguay cuando venían personas con malas intenciones y yo les veía venir, los bendecía, los liberaba.
Para mi era un experimento después de leer "El Secreto", y "El Poder Esta Dentro de ti".
Es curioso, molestaban a todo el mundo menos a mi y al poco tiempo estaban en los calabozos o trasladados a una zona de la cárcel que nadie quería ir. Podéis pensar: casualidad. Yo os digo: la casualidad no existe (Acción-reacción). En dos años y dos meses os puedo asegurar que se repetía el caso sin excepciones.
Así es como yo lo viví
Carlos L.P.Q.

Un grupo de sin techo se unen para "cantar su historia"

Los Participantes En El Proyecto 'Fábrica De Canciones'
 
Foto:FUNDACIÓN RAIS
MADRID, 23 Ene. (EUROPA PRESS)

Un grupo de personas sin hogar se han unido para "cantar su historia" en un proyecto musical, Fábrica de Canciones, que cuenta con la colaboración de artistas como de Pedro Guerra, Raimundo Amador, Pastora Soler, Clara Montes o Soledad Jiménez, entre otros, y del que presentarán su primer single, Ni genios ni artistas este miércoles a las 20.30 horas en el Café La Palma (Madrid).
Este será el adelanto de un disco que verá la luz en pocos meses y que será el resultado final de un taller de música donde las canciones han sido creadas por Oliver, Rocio, Rafa, Amparo y Mariano, un grupo de personas sin hogar, a partir de sus vivencias en la calle. Historias humanas cargadas de ilusión y esperanza, a veces también de dolor y desencanto, que han sido musicalizadas por el cantautor madrileño Rafa Sánchez, el precursor de esta iniciativa.
El proyecto Fábrica de Canciones ha sido apoyado por la Fundación RAIS y Obra Social Caja Madrid, quienes se han encargado de llevarlo a la práctica. Desde la primera sesión, en octubre de 2010, Sánchez logró implicar a los participantes, que "han ido aportando al grupo su historia, sus aprendizajes, sus ilusiones y su mirada hacia el futuro, con dolor, con valentía y también con humor", según explica el propio cantautor.
La presentación del single Ni genios ni artistas contará con la presencia de la cantante Clara Montes y servirá de aperitivo del futuro disco, en el que se da respuesta a la vocación de este proyecto que se resume en "poder dar la voz a estas personas que, por norma general, no tienen la oportunidad de ser escuchadas por el resto de la ciudadanía".

UNO SE HACE O LO HACEN

El problema está dentro de uno mismo. La solución se encuentra en el mismo lugar

Si te hacen nunca serás TÚ. Si te haces, te buscas, puedes terminar mejor o peor, pero siempre siendo TÚ. El caso es que nadie nos enseña esto.
Muchos terminamos mal en todos los sentidos: sin hogar, en las drogas, en la cárcel, incluso el suicidio.
Se le presta más atención a lo negativo que a lo positivo. Las cosas suceden y depende de cómo nos las tomemos así será la continuación de ese momento y los siguientes.
Cuando un suceso nos causa dolor, rabia, sufrimiento, etc., automáticamente pensamos en él y se van sucediendo pensamientos similares incrementando así nuestros sentimientos negativos.
Es muy difícil el cambio, solo si uno quiere lo consigue. Lo primero es reconocer como nos sentimos, y para eso tenemos que saber como nos sentimos. La manera más sencilla es preguntarnos ¿como me siento? Repetidas veces.
Soy consciente de lo que pienso y siento.
Uno puede hacer afirmaciones positivas que le hagan cambiar sus pensamientos y así mejorar sus sentimientos. Cuidado, porque unas palabras suenen bien no quiere decir que nos hagan sentir de igual modo. La manera es pensar en algo positivo y ver como nos sentimos.
Siempre al pronunciar una palabra en nuestro interior sucede algo. Pues ese algo es nuestro amigo,  nuestro guía. Si buscamos las palabras que nos hacen sentir algo agradable, las guardamos y las repetimos en momentos de necesidad (automotivación) veremos cambios al instante.
Los pensamientos positivos atraen más de lo mismo. Del mismo modo ocurre con los negativos.
Otro sistema, para mi más eficaz desde mi humilde opinión, aunque también más complicado de llevar a cabo: mantenernos en el en el lugar del observador, dejando que los pensamientos transcurran, los reconocemos sin juzgarlos, simplemente observamos. Los pensamientos si son negativos y no los alimentamos emitiendo juicios, se disipan. Los positivos cuando nos mantenemos observando sin juzgar, sucede que nuestro ser interior entra en acción y eso, amigos míos, no es mente, es mas, es el SER.

 
Carlos L.P.Q

LA NAVIDAD EN LA CALLE.

Estimados amigos y amigas:
en estas primeras lineas me gustaria felicitar a todos los seres vivos del planeta por estas navidades, asi como a aquellas personas sin techo.
Es que son dias de estar en casa, pero ¿qué casa?, con la familia, pero ¿qué familia?, con amigos, pero ¿qué amigos?.
Va para los solitarios y sus buenos recuerdos en estos mismos días de fiestas navideñas, arriconaitos en una esquina de frio (¡toma fiestas y toma año nuevo!).
Es lamentable que en estos dias de navidad estemos como estamos, que si unos vamos a casas de acogida, que si otros a comunidades terapeuticas, que otros, al haber conseguido recursos propios, se meten en habitaciones de alquiler...
Bueno, al menos este grupo de individuos lo pasará calentito en una cama, que falta nos hace, y con sus recuerdos. Qué bonito: unos recogidos y otros en la calle con su frio.
Eso está precioso, vamos, un escandalo, horroroso. No lo areglan ni las campañas de Caritas, que en estos dias está celebrando el dia de los sin techo, de los sin hogar.
Alguien, por favor, un protector, un padrino alguien que se sensibilice, con recursos economicos, que eche una mano.
La verdad, le agradecerian ese gesto -o detalle- para algo caliente.
Felicidades, señor o señora por esa acción, y al mundo happy christmas 2012.

Un redactor del grupo

Ah! y a los lectores de este blog, también Feliz Navidad!

Personas... como tú

Erase una vez... alguien como yo.
Un hombre nacido en Cádiz, en los 60 del siglo pasado.
Al quedarme solo sin mis padres y por circunstancias de la crisis que estamos pasando, me encontré con el mismo problema que muchos ciudadanos.
Algunos piensan que el que está en la calle sin techo es por alguna equivocación y critican al indigente, piensan que es un borracho o un drogadicto.
Pero no piensan que detrás de esa persona hay alguien que lucha, todos o casi todos los días, por sus derechos como persona humana.
Vaya mi aplauso para aquellas personas que están sin techo.
Con la atmósfera, dura y cruel, del invierno. Bajo la lluvia y el frio, sin saber que hacer, donde meterse.
Con el desamparo y la desolación de quedarte solo, sin nada.
Yo sufro por los que se quedan esperando a la limosna de los transeuntes, en vez de luchar y llamar a las puertas correctas.
Mi situación y mi caracter ha cambiado completamente y veo las cosas desde otra perspectiva desde que encontré el apoyo del Centro Luz y Sal.
Después del seguimiento personal logré entrar.
Pero quiero darles mi ánimo en esta lamentable situación que comparto, aunque yo lleve un tiempo en el centro y me siento otro hombre.
Atentamente, uno más de los que veis en la calle sin techo.

¿Sabes lo mal que se pasa?


No, seguro que no.Tu no lo has vivido en tus carnes. Frio, lluvia, viento, días malos, muy malos, en los cuales no sabes donde meterte.
El día se hace interminable, los minutos son horas, el reloj no corre a tu favor sino todo lo contrario.
Algunos ya están acostumbrados a ese tipo de vida, e incluso se lo toman como un mal menor.
Se acuestan por la noche y caen rendidos al sueño por cansancio, otros muchos por el alcohol y las drogas, así se enteran menos del sufrimiento que esto les acarrea.
¿ Donde duermen ? En cualquier sitio. En verano después de todo no se esta tan mal, pues incluso es un alivio en los días de calor. Pero... ¿y en invierno? En invierno es diferente. El frio, el viento y la lluvia hacen que tengas que dormir bajo un techo a la fuerza.
Unos duermen bajo el Balneario de La Caleta. En su día, no hace mucho tiempo, un servidor también durmió allí. Otros se meten en casas abandonadas, en los cajeros de los bancos, etc.
¿Y ahora me pregunto yo? Cuando escuchas hablar al Rey y a los políticos de España sobre la Constitución y la sociedad y el estado del bienestar del que gozamos en nuestro país...¿de que parte del pueblo están hablando?
ENGAÑOS, MENTIRAS, PROMESAS INCUMPLIDAS.Asi nos luce el pelo en este maravilloso pais en el que vivimos.
Miki

Musica en la calle. 1

Hemos iniciado un nuevo proyecto en nuestro blog: buscar músicas que nos hablan de las personas sin  hogar o que relacionamos con su realidad, con sus sentimientos y vivencias, para insertarlas aquí, compartirlas y comentarlas.
Iniciamos la serie con la "Balada del Tolito" del gran Joaquín Sabina, dedicada precisamente a las personas sin hogar.
Aunque nos preguntamos -y te preguntamos a tí- si la canción refleja fielmente la vida de estas personas o tal vez aparece demasiado "idealizada".

¿Tu qué piensas?


(Déjanos tu comentario)

El cuento de las nécoras

Me contaron una vez una anécdota muy curiosa, que quizá a algunos os suene a cuento, de los de Bucay…

Estaban en la olla… con agua por la mitad; de repente, empezaron a sentir un calorcito proveniente del fondo…
-Oye, que esto se calienta mucho
-Pues sí, ¡parece que empieza a quemar!
-Pues yo no me quedo a ver cómo sigue…
Y, con todas sus ganas, una de las nécoras empezó a subir por las paredes, buscando la salida… Pero, para su sorpresa, sus compañeras empezaron a tirar de su caparazón y de sus patas, impidiéndole ascender
-Pero, ¿qué hacéis? ¡Que nos vamos a cocer aquí dentro!
-“Si yo no puedo salir, ¡tú tampoco!”Contestaron al unísono las cuatro de abajo

Si has vivido en la calle, seguro que te suena la historia; no de las nécoras, sino DE LOS QUE TE RODEABAN. Precisamente, esta mañana he tenido la repugnante oportunidad de escuchar “por casualidad” (gracias, Cristo, por las casualidades) a dos PSH’s criticando a los “cuatro comep… que siempre se quedan en el albergue” y añadió el más lanzado “y uno de ellos lleva más de un año”…
Gracias, Luz y Sal; Gracias, Caballeros Hospitalarios; Gracias, Albergue Municipal; Gracias, a todos los que nos estáis ayudando: voluntarios, monjas, profesionales, psicólogos, asistent@s y trabajador@s sociales; con todo mi corazón, y puedo probar que me están saliendo lágrimas de los ojos, que no puedo contener…
Si tengo que aguantar los insultos, ¡Gracias a Todos!... Si me miran con desprecio, ¡Gracias a Todos!
No fue un año, sino 10 meses; no fueron fáciles, lo puedo probar… Y ya no estoy en el albergue, porque (y de esto os podéis poner medallas, porque os las merecéis) he recuperado a mi familia; no sé lo que sucederá mañana, pero tengo mucha ilusión en que, aunque los cangrejos me tiren pa`bajo, vuestro apoyo, vuestro ánimo, vuestra paciencia y la de Dios, me arrancará otra vez de sus pinzas, y la depresión no podrá conmigo… Una vez más, ¡ G R A C I A S !

Rómulo Vidal

El caracter no se regala

Nos meten porquería en la cabeza. Buscan un actor de prestigio para inducirnos a beber. Nos venden caracter. Nos dicen que el alcohol sirve para relacionarse y formar parte del grupo social.
Aunque nos ocultan el aliento y el higado de ese hombre, después de beberse la botella. Y nos ocultan  también que cuando estás borracho la sociedad te rechaza.
A Hacienda le conviene este juego. Y a los fabricantes de bebidas también.
Si el alcohol se inventara hoy, no pasaría los filtros del mercado, por ser un producto dañino.

Esta otra imagen no es tan bonita, no tiene tanto glamour. No son artistas de Hollywood, sino personas sin hogar que se juntan alrededor de un cartón de vino, con miedo de la gente y miedo a la soledad. El alcohol les hace olvidar su realidad y les duerme los sentidos. Pero también les hace perder la voluntad, su cerebro tiene una respuesta automática: ya no beben por placer, ni por relacionarse con otras personas, sino para no sufrir.
Boquerón

Parece Mentira, Pisha...

Ésto es lo que solemos exclamar cuando nos enteramos que uno de los que se recuperaron y empezaron una nueva vida, vuelve a caer... Nos parece algo tan lejano, algo tan irreal, casi imposible de creer... "Yo no volveré a caer" afirmamos con seguridad... ¿SEGURIDAD?
En la Biblia, uno de los libros que más sabiduría aporta a la humanidad, leemos: 1Corintios 10:12 "Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga". En el budismo, Marâ (el maligno) desvía del camino espiritual tentando al que quiere purificarse (asceta) a realizar sacrificios, beneficiarse de ellos y caer en la auto-indulgencia.
La autoindulgencia consiste en ser comprensivo con uno mismo, justificando las propias flaquezas, cobardías, perezas, inacciones, concesiones y debilidades varias. "Como nadie es perfecto, todos incurrimos en esas cosas varias veces al día"; pero lo realmente peligroso es negar que es así, o no tratar de mejorar.
Siempre hay una buena excusa para el autoindulgente, algo más poderoso que su propia determinación, que explica los problemas, los defectos, los retrasos ...
En definitiva, EXCUSAS.
El único camino hacia la curación completa de las adicciones, es reconocer que no estamos curados, que necesitamos tratamiento, apoyo de otras personas, e incluso de instituciones, profesionales y, primero que todo, de cariñosos amigos...
Aunque parezca pesimista, no lo soy en absoluto: lo que sí reconozco es que en el oscuro rincón de la depresión y la auto compasión, debemos inmediatamente encender la antorcha de la confesión y la petición de ayuda.
En "Alicia en el País de las Maravillas" hay una figura que recuerdo con mucho cariño muy a menudo: Tal vez recuerden que ella llegó a una encrucijada con dos caminos que la llevaban adelante, pero en direcciones opuestas. Ahí se enfrenta al gato de Cheshire, al que pregunta: “¿Qué camino debo seguir?”.
El gato le responde: “Eso depende de a dónde quieras ir. Si no sabes a dónde quieres ir, no tiene importancia cuál de los caminos tomes”.
Pero nosotros sí sabemos el camino que queremos tomar: el de la nueva vida, el de la oportunidad aprovechada, el del triunfo del día-a-día.
A todos los que lamentan la recaída de un querido amigo, ¡ANIMO! No seamos indulgentes, pero sí estemos esperando con los brazos abiertos a que quiera volver a vivir... Si tienes fe, ruega a Dios por él/ella; confía en que la fuerza infinita del universo le impulsará a recuperarse y volver a tener ese entusiasmo que le llevó a dejar todo lo malo y desear algo mejor.
Y, sobre todo, recordemos que NINGUNO está libre de caer; que el adversario de nuestra alma está esperando como león rugiente; ¿sabes para qué ruge un león? Para alejar de su territorio a posibles competidores que le arrebaten su comida...
Amig@: si escuchas rugir al león, grita tú mas fuerte, pidiendo ayuda.
Un abrazo.

Rómulo Vidal

En una palabra

Ese día estábamos, alrededor de la mesa, Andrés, Antonio, Juan Antonio y Santi.
Comentábamos lo que ha significado este blog, Una Mirada en la Calle, lo que debemos cambiar y mejorar para el futuro.
Alguién dijo que el blog nos servía para contarle a la gente lo que significa "vivir en la calle", e iniciamos una ronda: ¿Qué significa "vivir en la calle"? ¿Cómo se lo explicaríamos -con una sola palabra- a quienes no han pasado por esa experiencia?
Soledad. En eso coincidíamos todos. La calle es, sobre todo, soledad. En medio de la multitud que pasa, pero te evita con la mirada, eres invisible y estás solo.
Soledad y aislamiento. Tus relaciones se han roto. El alcohol, las drogas, el fracaso, los errores, los golpes de la suerte y de la vida... rompieron nuestros lazos con la pareja, con la familia, con los amigos, con nuestro entorno.
Y, en medio de la soledad, es fácil encerrarse en uno mismo, aislarse de todo, vivir en una burbuja.
El alcohol y las drogas son a veces la causa, otras veces son la consecuencia de la calle. Es difícil mantenerse cuerdo, sobrio y fuerte cuando solo tienes la calle.
Desesperación, desesperanza... parece que se cierran todas las puertas, que no hay salida, que uno está condenado a vivir al margen, en la calle, solo.
Miseria, hambre, frio... tristeza.
Si, también coincidíamos en la tristeza.
A veces, comentábamos, te cruzas con compañeros de la calle a quienes les preguntas y te dicen: "¡Muy bien! ¡Estoy de lujo! ¡Libre, sin ataduras, haciendo lo que quiero!". Pero quienes lo hemos vivido sabemos que vivir en la calle es, las más de las veces, muy triste y alimenta la tristeza en el alma.
Por eso, también, es tan fácil ceder a la tentación de evadirse, de escaparse -aunque sea por un momento- con el alcohol o con las drogas. Pero luego llega la resaca. Y con ella vuelve siempre la soledad y la tristeza.
Salir de la calle no es fácil, como muchas personas creen. Exige decisión, esfuerzo, compromiso con la vida, con uno mismo.
Se requiere ayuda -como en tantas otras situaciones de la vida- pero sobre todo depende de cada cual. Tienes que querer. Querer tener una vida propia, una casa, un trabajo... pero también una familia, amigos... querer reconstruir la red de relaciones que nos conectan con el mundo.
Pero, de todo eso, hablaremos otro día.
Fernando

Retrato Anónimo

Dándole vueltas a mi mente e indagando en el fondo de mi ser, he llegado a mi alma para que mi mano no tiemble al escribir esta historia.
Desde pequeño empecé a investigar, queriendo o sin querer... ¿qué era el tabaco?¿que se sentía con el alcohol?
Empecé observando como fumaban los otros. Y, con amigos de mi infancia, primero aprendimos a fumar, luego a liar porros, y ya avanzando de edad, observamos a donde llegamos y qué sentíamos tomando otras drogas más fuertes.
Cada vez se sentía uno mejor y a la vez peor, por las consecuencias de aquellas drogas.
Mi mente empezó a desarrollarse, a buscar otros caminos. Me gustaban las experiencias, las cosas raras, indagar, conocer mundo.
Vivía en un pequeño pueblo de 1000 habitantes, lo que hacía que sintiera más ganas de conocer mundos nuevos.
Así que un día que había bebido en exceso empecé a dar vueltas y vueltas por todo el pueblo, y en mi mente se fijo una idea: "no digas nada a nadie, ¡vete!"
Pasaba por la puerta de único sacerdote que había en el pueblo y no me lo pensé.
Llamé a la puerta y al cabo de unos segundos se abrió la puerta, se asomó el cura y me dijo: -¡Hombre... qué de tiempo sin verte! Pasa.
Entré. Me sentía como en casa pues había ido a visitarlo otras veces para escuchar música. Era un cura muy cercano con todo el pueblo.
-¿Qué te trae por aquí?-me dijo-.
Le dije que estaba harto, que estaba bebiendo mucho, que no era buena la vida que estaba llevando, que quería cambiar.
-Y ¿qué vas a hacer?-me preguntó-.
-Tengo un hermano en Guipuzcoa -le dije- hace tiempo que no nos vemos y me gustaría verlo. Dice que allí hay trabajo para mi. Tengo su dirección y lo tengo todo planeado, pero me hacen falta tres mil pesetas para llegar.
-¿Tu estás seguro de lo que quieres hacer? Con tantos atentados de la ETA, aquello es muy peligroso.
-Estoy decidido, mañana va una familia para Alemania, y dicen que me pueden llevar en su coche hasta un pueblo muy cercano.
Entonces, él, en silencio, se levantó, cogió un libro de la biblioteca, lo abrió y dentro tenía algún dinero. Sacó tres mil pesetas y me las dió.
-Ten cuidado -me dijo-.
-Muchísimas gracias, padre. Se las devolveré.
-No te preocupes, y mucha suerte.
Salí de allí y fuí a buscar a mi padre, a donde estaba trabajando. Le dije:
-Papá, me voy a Guipuzcoa.
El, cabizbajo, me dijo:
-Ten mucho cuidaito.
Le dí un beso y me fuí.
Mi madre era más llevadera que mi padre, pero no quería que me fuera, y me lo repetía una y otra vez. Pero, al final, ella sabía que dijera lo que dijera yo me iría. Y así lo hice.
A las 8 salimos del pueblo, en el coche de aquella familia que se iba a Alemania. Con mi bolso y con tres mil pesetas empezó mi primera aventura.
Paramos de madrugada para tomar café y que descansara el conductor, antes de cruzar Madrid, a una hora en que no había tráfico.
En Burgos hicimos otro descanso y ya no paramos hasta un pueblo cerca de Vergara.
Allí me bajé y quería aportar algo de dinero, pero no me lo aceptaron.
-Buen viaje, y cuidado con la carretera -les despedí-.
Y allí me encontraba, en la otra punta de España. Todo era extraño y lo unico que tenía era una dirección apuntada en un papel, pero me sentía feliz.
Fuía a una parada de taxi y me cobraron quinientas pesetas por llevarme hasta Vergara. El taxi me dejó a las puertas de un bar llamado La Parra.
Todos me miraron cuando entré con mi maleta y pedí una cerveza.
-¿Cuando viene por aquí Manolo, uno que está cortando montes? -pregunté-.
Cuatro o cinco personas empezaron a hablar a la vez:
-Si hombre, Manolo el andaluz, que está con Miguel -dijo uno, al que se le notaba un fuerte olor a alcohol- ¿de qué le conoces?
-Es mi hermano -respondí, y todos volvieron a mirarme- ¿Donde podría dejar la maleta hasta que venga?
Una chica gallega, que me había servido la cerveza, se acercó a mi con ojos pícaros y sonrisa provocadora y me dijo:
-Yo lo conozco, siempre está cantando y bailando, le gusta el cachondeo y bebe hasta por los codos. Ven, yo te guardaré la maleta.
Cuando llegó mi hermano se puso muy contento y empezamos a celebrar el encuentro. Cuando llevábamos un rato, venga a beber y beber, me pregunté: "¿Donde me he metido yo? Buscaba otra cosa y, al final, otra vez borracho".
Estuve un tiempo en Guipuzcoa cortando pinos y en verano en Santander, cortando eucaliptos.
En aquellos tiempos se ganaba un dineral, pero no servía para nada. Siempre bebiendo, con la bota llena, cuando trabájamos y cuando no trabajábamos.
Llegamos a beber una garrafa de dieciseis litros en menos de cuatro días.
Estábamos entonces en un monte de la Papelera Española, en Durango, a siete kilómetros del pueblo más cercano. Solo habia cerca, a tres kilometros, un caserío donde vivía una familia muy amable. Allí cogíamos el pan cada dos días y llegaba un landrover con el suministro de víveres para la semana. Cuando llegaba el suministro, lo primero de lo echábamos mano era de las botellas de coñac y de anis, y del tabaco.
Los domingos parábamos para descansar, y todavía bebíamos más.
Estuve algún tiempo trabajando con ellos, pero no tuve más remedio que irme. Un día, en mitad de la faena, dije:
-Voy a la cabaña un momento.
Cogí un poco de ropa y dinero y me fuí andando hacia el pueblo más cercano. Y mi camino empezó de nuevo.
Después de recorrer todo el Pais Vasco decidí irme a Santander ¡No aguantaba más!
Estibé madera de los montes, unas veces a mano y otras con maquina.
Allí conocí a otras personas de las mismas condiciones: drogas, alcohol, etc.
Y pronto me cansé de las mismas historias.
Era la Feria de Bilbao y no me lo pensé. Cogí veinte mil pesetas, y me fuí con mi mochila, algo de ropa y una manta para dormir.
Pero allí todo era más de lo mismo, y no podía matar ese gusanillo que llevaba dentro y que me hacía beber cada día más.
Empecé a dar vueltas e iba conociendo personas con mochila como yo, en una plaza, en un parque... siempre me juntaba con alguno. Hippies, rockabilly, punk... cada uno se identificaba con sus músicos favoritos. Yo me identificaba con el flamenquito.
Cada uno se buscaba la vida a su estilo, como podía: haciendo malabares, con el diabolo, pidiendo a la gente...




Juan Sofío
(Próximo capítulo: "La vuelta a España en 16 días sin pagar en los trenes")